Cuento con dos finales ***************************
Los cuentos del Viejo Leo. Por Cañada de los Teros ::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::
El camioncito del Turco. Llegó atrasado en la semana, a la chacra de, don Faustino Trias.
Gaucho ladino y cabortero, pero guenazo con tuito el mundo. Fué un sabado a la tardesita. Con ruido de chapas flojas, entró bufando al patio trasero de las casas. Pero mucho más bufafaba su dueño, por las malas ventas que venia teniendo ese dia. Recibió como pagos. Cueros, cerdas, plumas de avestruces, lanas, mucho fiados, y poca plata en efetivo.
La Chiquita, ahijada de don Faustino, he hija adoptiva despues. Estaba muy contenta, al ver entre la mercaderia su encargo. Un vestido dominguero, de percal florido. El trio se trabo en una gran discución. El Turco, queria cobrar al taca taca. Don Rufino, habia pagado su credito al bolichero y al carnisero. Solo tenia disponible unos cueros de nutrias.
Plumas de ñanduses, y unos boyones de miel de lechiguana.
Maldiciendo en gringo y a lo bruto, se fue el mercachifle del camionsito. Con todas sus porquerias y el vestido que no quiso dejar fiado, por nada del mundo. Cuestión de honor comercial nada mas, decia el hombre.
Como un aji picante, quedó la gurisa. Y se las agarró con el gaucho chacarero. Unico medio de desahogarse un poco. Como este le daba poca importancia a la cosa, silvando una vidalita gaucha. La Chiquita ensilló su pingo y tocó pal'baile de la pulperia , en fiesta criolla. De pura bronca, aceptó cuanto baile le pidieron, y copa le pagaron. Tarde se dió cuenta, que estaba bastante mareada.
Se despertó ya amaneciendo. Con el trinar de los pajaritos gauchos, Los gritos de los teros, y chajas en el bañado.Pelos y ropas revueltas. Tirada entre unos chilcales. Llegó al rancho de su tata, al galope tendido. El hombre mateaba desde hacia rato. Muy preocupado, debajo del parral. Al ver la pinta que traia la muchacha. Y sus ropas llenas de pastos. Se puso muy triste, se dió cuenta de todo lo sucedido.
Se tiró asi no mas vestida en su catresito y durmio hasta el medio dia. Fogon apagado. Mate frio y el gaucho como mirando a lo lejos. Con su vista perdida en la nada. Era grande su dolor y todo por un vestidito de percal. Agarró un maneador y se fue al montesito, en busca de leña para el fogon. Tranco cansino, cabeza gacha, como pensando. En sus muertas iluciones. ...Vida perra, murmuro.
Pasado un rato y como no volvia. La Chiquita, limpia y fresca como una lechuga, salió en su busca. Lo encontró a la entrada del monte. Colgado de la rama de un eucalipto, Con la lengua de afuera, como haciendole burla.
Fin de otro cuento, gaucho realista.
Primer final.
***************
Lo encontró a la entrada del monte. Colgado de la rama de un eucalipto Con la lengua de afuera. Como haciendole burla. Y un moscón debajo de su nariz, lo hiso estornudar. La pobre gurisa, ipando, entre lagrimas y mocos. Lo bajó a cascotazos del arbol. Y con el maneador, le empesó a dar una flor de viava. Si no dispara lo mata. Lo alcanso al cruzar la cañada. Lo ahogo de ternuras, caricias y besos. Tirados en el gramiyar, tapizado con flores de macachines. A la fresca sombra de los sauces. Sin odios ni rencores, comensaron una nueva vida.
...Toma mate!!! ...Cosa de no creer compañeros!!! ...Con el gaucho y La Chiquita.
Fin de otro cuento realista.
Al estilo del Viejo Leo.
Elija no mas, el final de su preferencia ************************************